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A revolução árabe durará anos e afetará a todo o sistema global

O texto está em espanhol mas é a síntese de um debate sobre o tema da revolução que esta em marcha no mundo árabe, promovido pelo Jornal espanhol el país. Embora com algumas diferenças com relação ao texto, tenho opinião parecida com a externada pelos debatedores. Por isto reproduzo o texto aqui. Boa leitura.

ELPAIS.COM

“La revolución árabe durará años y afectará a todo el sistema global”

Protagonistas y expertos debaten en CaixaForum de Barcelona sobre los profundos cambios que se están produciendo en el mundo musulmán

J. M. MARTÍ FONT - Barcelona – 10/03/2011

El Ejército todavía mantiene el control en Egipto e intenta frenar las demandas de la revolución, pero “no hay vuelta atrás” y el impacto de esta revolución “postislamista” trascenderá el mundo árabe y musulmán para afectar a todo el sistema global en el que vivimos. Por otra parte, el papel de las redes sociales como Facebook o Twitter, ha sido importante en la revolución egipcia y tunecina, pero su impacto ha sido magnificado. Así piensan algunos de los protagonistas como el director de cine y bloguero egipcio Basel Ramsis, o pensadores árabes afincados en España como Sirin Adlbi, profesora de Estudios Internacionales Mediterráneos de la Universidad Autonóma de Madrid; Hafid Aarab, portavoz de la Liga de Imanes de España y Rachid Aarab, profesor de Historia del Islam de la Universidad de Barcelona, que han participado en el debate sobre las revoluciones en el mundo árabe, calebrado en el CaixaForum de Barcelona, moderado por el periodista de EL PAÍS Ignacio Cembrero.

El papel de Internet fue importante en las primeras convocatorias de manifestaciones como medio de comunicación entre la gente, reconoce Ramsis, pero luego, cuando el régimen de Mubarak cerró la red, la revolución se propagó por el viejo sistema: el boca a boca. Ramsis, que estuvo en la plaza Tahrir, de El Cairo, durante esos días, recuerda como alguien dijo en aquel momento: “La revolución rusa se hizo sin Internet”. La revolución, añade, solo está en su primera fase, y puede durar años, tal vez décadas, y afectará no sólo a los países del norte de África, sino a todo el mundo musulmán y al sistema global en el que ahora vivimos todos.

“Lo que hemos presenciado es una revolución por la libertad, y la gente quiere libertad, y no va a permitir que sea secuestrada por un grupo de islamistas que se la quiera arrebatar. Esta es una revolución postislamista, hay una transformación”, dijo Sirin Adlbi. El mundo árabe “busca su legitimidad, su dignidad”, añadió Rachid Aarab.

¿Dejará Occidente que siga adelante esta revolución o intervendrá antes de que se les escapen de las manos la energía y sus inversiones? “Si cae el dictador libio Gadafi caerán muchas cosas en Occidente. Esto es clave”, piensa Adlbi, “Pueden intentar pararlo, pero hagan lo que hagan el proceso es irreversible”. La “irreversibilidad” de una revolución cuyo motor es la “dignidad y la libertad”, fue anoche otra de las palabras clave del vivo e intenso debate que tuvo lugar en el repleto auditorio del Caixa Forum barcelonés. “Tunez y Egipto muestran el camino”, señaló Rachid Aarab, que considera que no hay vuelta atrás porque “la gente no tiene nada que perder”. El pueblo libio, añadió, ha demostrado lo falsos que son los estereotipos que aseguraban que era una sociedad tribal en la que todos luchaban entre sí. “Las personas se han sumado al interés común, porque el camino hacia la dignidad es común”.

En este sentido, la reciente decisión del rey Mohamed VI de Marruecos de renunciar a algunos de sus derechos omnímodos, les sonaba a los presentes como un tanto tardía, producto de las presiones sociales y que si hace tres meses podría sonar sorprendente ahora ya no lo es. “Hay que hablar de legitimidad, y todavía estamos hablando de poder, sea república o monarquía. El ritmo ya es otro y esto es determinante”, apuntó Hafid Aarad. El discurso del rey, añadió, no ha sorprendido a nadie, como habría podido hacerlo solo hace tres meses. “Las respuestas son tímidas respecto a las exigencias del pueblo, y muy alejadas del nuevo marco árabe”.

“Hay un antes y un después de esta revolución, pero también a nivel global”, piensa Sirin Adlab, “las consecuencias de estas revoluciones tienen más amplitud, van a cuestionar directamente el sistema global en el que nos encontramos ahora. Estamos en los inicios de una nueva era”. Occidente debe cambiar su postura, añade, que hasta ahora ha sido la de mantener dictaduras y sostener modelos en su beneficio y el de un puñado de autócratas. Y en Occidente acusa, todavía está muy viva la islamofobia.

Sobre el futuro inmediato de Egipto hay ciertas dudas. En una primera fase, piensa Basel Ramsis, la figura de Mohamed El Baradei, pese a que ha perdido mucho prestigio y no sabe nada sobre Egipto, donde la gente le llama “el turista”, es posible que pueda recobrar una cierta fuerza. “Porque no hay líderes; la revolución egipcia es una revolución sin líderes, incluso más que la tunecina, donde el sindicato articulaba una oposición, y El Baradei puede ser útil para dirigir la transición”.

La reciente violencia entre musulmanes y cristianos coptos, que se ha llevado 11 vidas estos últimos días, podría estar generada por los servicios secretos del Gobierno. Cree Ramsis que el régimen es especialista en manipular estos enfrentamientos entre musulmanes y cristianos. El papel del Ejército no estuvo nunca claro, denuncia. “El día de los ataques a la gente de la plaza Tahrir, la policía abrió las cárceles para soltar a los delincuentes, que junto a los miembros de los servicios secretos atacaron a los manifestantes. Del 29 de enero hasta el 11 de febrero el Ejército intentaba mantener el régimen sin enfrentarse a la revolución. A partir del 11 de febrero, cuando se fue Mubarak, el Ejército tomó el control. Ahora, el Ejército y el resto del antiguo régimen intentan parar la revolución. Pero soy optimista porque he visto como hemos sido capaces de que cayera el régimen y podemos seguir adelante. Pero estas revoluciones van a seguir años. Entramos en otras fases”.

 

“A política externa não é um bibelô na vitrine do governo”

Via Carta Maior

Segundo o Assessor Especial da Presidência da República para Assuntos Internacionais, Marco Aurélio Garcia, a política externa do governo Lula é um elemento constitutivo de um projeto de desenvolvimento nacional. “No mundo multipolar que se está constituindo, nós queremos aparecer sozinhos ou na excelente companhia dos países vizinhos? Nesse mundo que está em modificação, nós queremos ter uma relação forte com os países da África, da Ásia e do mundo árabe ou nós queremos ficar presos às nossas velhas fidelidades com os EUA e a Europa?” – questiona Garcia.

Maurício Thuswohl

RIO DE JANEIRO – Durante o debate realizado na Universidade do Estado do Rio de Janeiro (Uerj) para o lançamento do livro “Brasil, entre o passado e o futuro” (Ed. Boitempo e Ed. Fundação Perseu Abramo), o assessor especial da Presidência da República para Assuntos Internacionais, Marco Aurélio Garcia, defendeu a política externa levada a cabo pelo governo Lula nesses últimos anos: “Nossa política externa não é simplesmente um elemento decorativo ou um bibelô na vitrine do governo, mas é um elemento consubstancial em nosso projeto de desenvolvimento nacional”, disse.

Garcia defendeu que o Brasil assuma cada vez mais seu papel de protagonista nas grandes questões internacionais: “A política externa atual tem a capacidade de suscitar questões que estavam antes encobertas por alguns interesses e colocar em discussão temas que são fundamentais para o futuro da humanidade e para o futuro do Brasil em particular”.

O assessor de Lula citou como exemplo a política de integração sul-americana e fez uma provocação aos críticos do governo: “É importante ou não ter essa política? Ou nós queremos ser uma ilha de prosperidade em meio a um oceano de desigualdades? Esse é um tema fundamental. No mundo multipolar que se está constituindo, nós queremos aparecer sozinhos ou na excelente companhia dos países vizinhos? Nesse mundo que está em modificação, nós queremos ter uma relação forte com os países da África, da Ásia e do mundo árabe ou nós queremos ficar presos às nossas velhas fidelidades com os EUA e a Europa?”, questionou.

A busca desse fortalecimento com os países do Sul, segundo Garcia, não significa uma ruptura com os países desenvolvidos: “Sempre tivemos excelente relação com o governo dos EUA e continuamos tendo. Tivemos essa boa relação mesmo quando, nos primeiros dias do governo Lula, o Brasil assumiu uma posição de repúdio à Guerra do Iraque. É importante que tenhamos uma presença na discussão dos grandes temas da humanidade, como os que sacodem o mundo em torno de décadas de impasse na Palestina. Esse é um impasse que tem a capacidade de espraiar-se para o resto do mundo, alimentando pólos de inquietação e de fundamentalismo. Por isso, estamos presentes nessa discussão com independência, autonomia e realismo”, disse.

Estabilidade econômica
A estabilidade econômica do Brasil, na opinião de Marco Aurélio Garcia, fortalece a posição do país junto aos interlocutores internacionais: “Depois de mais de duas décadas de estancamento da economia brasileira, nós passamos a ter um crescimento constante. Sem dúvida ainda é insuficiente, mas antes nós lutávamos contra aqueles que diziam que o Brasil não podia crescer mais do que 3%, pois nossa estrutura não agüentaria. Claro que não agüentaria, porque durante duas ou três décadas nós nos preparamos cuidadosamente para ser um pequeno país, um país tacanho”.

Segundo Garcia, “o crescimento era uma ameaça” para a elite dirigente brasileira: “Na imprensa de alguns anos atrás, uma palavra banida era desenvolvimento. No atual governo, crescemos com distribuição de renda, com equilíbrio macroeconômico e com redução da vulnerabilidade externa. Se observarmos a história das seis últimas décadas no Brasil, vamos constatar que tivemos períodos de extraordinário crescimento da economia, mas isso quase sempre se deu com a manutenção da desigualdade social e com aumento da vulnerabilidade externa e macroeconômica”.

Prestígio internacional
A diplomacia brasileira, disse Garcia, goza de um inédito prestígio internacional: “Houve momentos da história do país em que tivemos uma política externa com visibilidade, mas foram momentos fugazes ou truncados, em tempos de política externa independente, com San Tiago Dantas e Afonso Arinos. Dois chanceleres, diga-se de passagem, que eram ligados a partidos, um ao PTB e outro à UDN. Essa história de que chanceler não pode ser ligado a partido político é novidade, e eu incluo aí o Celso Lafer, que também foi filiado ao PSDB e chegou a ser tesoureiro da campanha do Fernando Henrique. Tudo bem, isso virou nota de pé de página”, brincou.

A nova política externa brasileira, segundo Garcia, beneficia-se dessa tradição progressista do Itamaraty: “Obviamente que a política externa está demarcada em uma política de Estado, mas também traz características próprias ao momento atual. Não é uma forma simplesmente de projetar o Brasil no mundo, mas também de projetar o mundo no Brasil”.

O PT e as esperanças trinta anos depois

Do Blog da DILMA

Por Tarso Genro
e Vinícius Wu
Ao completar 30 anos de existência, o PT já pode orgulhar-se de ter escrito uma das mais importantes páginas da história recente da esquerda mundial. Basta analisarmos (e compararmos) a trajetória dos demais movimentos e agremiações partidárias que, mundo afora, mobilizavam energias, esperanças e utopias à época da fundação do PT, para atestarmos esta afirmação.

Muros e certezas se dissolveram ao longo destas três décadas, e nosso partido, ainda que atravessado por inúmeras contradições, permanece a encarnar, com vigor, o sonho de um Brasil democrático e socialmente justo. Apenas para efeito de comparação tomemos como exemplo três importantes experiências que, nos idos de 1980, animavam os debates da esquerda no Brasil e no mundo: as guerrilhas centro-americanas; a URSS; e o Solidariedade da Polônia.
No primeiro caso, a derrota sofrida por alguns dos agrupamentos armados teve um sabor amargo para a esquerda latino-americana. O cerco à Nicarágua e a derrota da revolução sandinista, por exemplo, lançou a FSLN numa complexa trajetória de deformação moral-ideológica, que resultou na adesão de parte daquele movimento a uma prática política que parece afastada dos ideais democráticos de justiça e igualdade. Outras experiências também caminharam em um sentido parecido. De toda aquela energia renovadora e sonhos transformadores, que impulsionaram sacrifícios inenarráveis, pouco restou de suas idéias originárias.
O caso da URSS é mais conhecido. Ainda nos anos oitenta, muitos partidos de esquerda, mundo afora, identificavam naquele país a ?pátria mãe? do socialismo. Os regimes do leste não resistiram à estagnação econômica e aos anseios de liberdade e participação democrática que evoluíram com uma força irresistível nos últimos anos da década de oitenta. O próprio progresso econômico e cultural proporcionado por aquelas revoluções gerou grupos sociais que passaram a exigir mais progresso e um sistema democrático de participação política. Regimes que pareciam eternos ruíram como um castelo de cartas e os acontecimentos posteriores reforçaram a leitura de que aqueles regimes haviam, desde muito tempo, se distanciado dos ideais humanistas e solidários do século das luzes e da esquerda moderna.
Já o sindicato Solidariedade, que parecia encarnar o sonho de uma profunda renovação democrática das utopias do século XX, logo abandonou qualquer compromisso com a justiça social e com os valores de esquerda, transformando-se em fiador de uma restauração capitalista selvagem, que se tornou corrente nas transições dos regimes do leste. Lech Walessa, hoje, é apenas uma figura melancólica de um passado recente, mas sem nenhum apelo político no presente.
Aliás, caberia a comparação entre as trajetórias de Lula, Walessa e Gorbachev. Os dois últimos deixaram inscritos seus nomes na história do século XX, sem dúvida. Mas é Lula quem desponta como referência de uma esquerda aberta e renovada em construção neste início de século. O Presidente Lula e o PT realizam, hoje, a mais bem sucedida experiência de governo da esquerda contemporânea. Ao combinar desenvolvimento econômico, inclusão social e democracia, oferecemos um exemplo ao mundo, através da renovação da esperança em um mundo pós-neoliberal. Está em curso, na verdade, uma verdadeira Revolução Democrática no Brasil. Do seu aprofundamento poderá emergir um país justo, solidário e sujeito ativo na construção de uma nova ordem global mais equilibrada e pacificada.
A humanidade sempre foi movida, no que de mais nobre ela gerou em termos culturais e econômicos, por sonhos e esperanças. As utopias generosas, que não são perigosas se experimentadas na democracia, tem a capacidade de gerar novos desafios à inteligência. O PT é um partido que contribui com o ressurgimento da esperança e da solidariedade neste inicio de século. PT.

OS EUA QUEREM DERROTAR O PT em outubro

Pescado do Blog  viomundo.com.br do Luiz Carlos Azenha

O jogo dos Estados Unidos na América Latina


Inteferência dos Estados Unidos no Haiti e em Honduras são apenas os exemplos mais recentes das manipulações de longo prazo na América Latina

por Mark Weisbrot*, no jornal britânico Guardian

Quando eu escrevo sobre a política externa dos Estados Unidos em lugares como o Haiti ou Honduras, geralmente recebo respostas de pessoas que acham difícil acreditar que os Estados Unidos se preocupam suficientemente com esses países para tentar controlar ou derrubar seus governos. Estes são países pequenos, pobres, com poucos mercados ou recursos. Por que os formuladores de política de Washington deveriam se preocupar com quem os governa?

Infelizmente, eles se preocupam. Eles se preocuparam suficientemente com o Haiti para derrubar o presidente eleito Jean-Bertrand Aristide não apenas uma vez, mas duas. Da primeira vez, em 1991, foi feito de forma encoberta. Só descobrimos depois que as pessoas que lideraram o golpe foram pagas pela Agência Central de Inteligência dos Estados Unidos. E então o Emmanuel Constant, o líder do mais notório esquadrão da morte — que matou milhares de apoiadores de Aristide depois do golpe — disse à rede CBS que ele, também, foi financiado pela CIA.

Em 2004, o envolvimento dos Estados Unidos no golpe foi muito mais aberto. Washington liderou um boicote de quase toda ajuda econômica internacional ao Haiti por quatro anos, tornando o colapso do governo inevitável. Como o New York Times informou, enquanto o Departamento de Estado dos Estados Unidos dizia a Aristide que ele deveria fazer um acordo com a oposição política (financiada por milhões de dólares de dinheiro do contribuinte americano), o Instituto Republicano Internacional [Nota do Viomundo: braço de política externa do Partido Republicano] dizia à oposição que não deveria fazer acordo.

Em Honduras no último verão e outono, o governo dos Estados Unidos fez tudo o que pôde para evitar que o resto do hemisfério fizesse uma política eficaz de oposição ao golpe em Honduras. Por exemplo, bloqueou uma decisão da Organização dos Estados Americanos de que não reconheceria as eleições que fossem realizadas sob a ditadura. Ao mesmo tempo, o governo Obama se dizia publicamente contrária ao golpe.

Isso foi apenas parcialmente bem sucedido, do ponto-de-vista das relações públicas. A maioria do público dos Estados Unidos acha que o governo Obama foi contra o golpe em Honduras, embora em novembro do ano passado foram publicadas várias reportagens e editoriais críticos dizendo que Obama tinha cedido à pressão dos republicanos e não tinha feito o suficiente. Mas isso era uma leitura equivocada do que aconteceu: a pressão republicana de apoio ao golpe hondurenho mudou a estratégia de relações públicas do governo Obama, não sua estratégia política. Quem acompanhou os eventos de perto desde o início pode ver que a estratégia política era bloquear e adiar quaisquer tentativas de restaurar o presidente eleito [Manuel Zelaya], enquanto se pretendia que o retorno à democracia era o verdadeiro objetivo.

Entre os que entenderam isso estavam os governos da América Latina, inclusive os peso-pesados como o Brasil. Isso é importante porque demonstra que o Departamento de Estado estava disposto a pagar um preço político significativo para ajudar a direita em Honduras. Isso convenceu a grande maioria dos governos da América Latina de que [o governo Obama] não era diferente do governo Bush em seus objetivos no hemisfério, o que não é um resultado prazeiroso do ponto-de-vista diplomático.

Por que se preocupar com a forma com que esses países pobres são governados? Como qualquer bom jogador de xadrez sabe, os peões contam. A perda de alguns peões no começo de um jogo pode fazer a diferença entre quem vence e quem perde. Eles olham para esses países como uma questão de poder bruto. De governos que concordam com a maximização do poder dos Estados Unidos no mundo, eles gostam. Daqueles que tem outros objetivos — não necessariamente antagônicos aos Estados Unidos — eles não gostam.

Não é surpreendente que os aliados mais próximos do governo Obama no hemisfério são os governos direitistas da Colômbia ou Panamá, embora Obama não seja ele próprio um político de direita. Isso demonstra a continuidade da política de controle. A vitória da direita no Chile, a primeira vez que venceu uma eleição em meio século, foi uma vitória significativa para os Estados Unidos.

Se o Partido dos Trabalhadores de Lula perder a eleição presidencial no Brasil no outono, isso seria outra vitória para o Departamento de Estado. Embora autoridades do Departamento de Estado sob Bush e Obama tenham mantido uma postura amigável em relação ao Brasil, é óbvio que eles se ressentem profundamente das mudanças na política externa brasileira que aliaram o Brasil a outros governos social-democratas do hemisfério e se ressentem da posição independente do Brasil em relação ao Oriente Médio, ao Irã e a outros lugares.

Os Estados Unidos intervieram na política brasileira tão recentemente quanto em 2005, organizando uma conferência para promover mudanças legais que tornariam mais difícil para legisladores mudar de partido. Isso teria fortalecido a oposição ao Partido dos Trabalhadores (PT) do governo Lula, já que o PT tem disciplina partidária mas muitos políticos da oposição, não. Essa intervenção do governo dos Estados Unidos só foi descoberta no ano passado através de um pedido de informações sob o Freedom of Information Act [Nota do Viomundo: Lei americana que permite obter, na Justiça, informações sigilosas do governo] apresentado em Washington. Há muitas outros intervenções por todo o hemisfério das quais não sabemos. Os Estados Unidos tem estado pesadamente envolvidos na política do Chile desde os anos 60, muito antes de organizar a derrubada da democracia chilena em 1973.

Em outubro de 1970, o presidente Richard Nixon andou gritando no Salão Oval, sobre o presidente social democrata do Chile, Salvador Allende: “Aquele filho da puta!”, disse Richard Nixon no dia 15 de outubro. “Aquele filho da puta do Allende — vamos esmagá-lo”. Algumas semanas depois ele explicou:

A maior preocupação no Chile é que [Allende] consolide seu poder e a imagem projetada para o mundo será de seu sucesso… Se deixarmos líderes em potencial da América do Sul pensarem que podem se mover como o Chile, teremos dificuldades.

Este é outro motivo pelo qual peões contam e o pesadelo de Nixon se tornou verdadeiro 25 anos depois, quando um país depois do outro elegeu governos de esquerda independentes que Washington não queria. Os Estados Unidos acabaram “perdendo” a maior parte da região. Mas estão tentando ganhar de volta, um país por vez. Os menores e mais pobres e mais próximos dos Estados Unidos são os que mais correm risco. Honduras e o Haiti terão eleições democráticas um dia, mas apenas quando a influência de Washington sobre a política deles for reduzida.

* Mark Weisbrot é co-diretor do Centro de Pesquisa Política e Econômica de Washington

O IMPÉRIO VOLTA A ATACAR

Os EUA e a “pacificação presidencial” na América Latina

O presidente Barack Obama distanciou os EUA de quase toda América Latina e Europa ao aceitar o golpe militar que derrubou a democracia hondurenha em junho passado. O apoio ao processo eleitoral garantiu para os EUA o uso da base aérea de Palmerola, em território hondurenho, cujo valor para o exército estadunidense aumenta na medida em que está sendo expulso da maior parte da América Latina. Obama abriu a brecha ao apoiar um golpe militar, repetindo uma prática dos EUAbem conhecida na América Latina. O artigo é de Noam Chomsky. Texto original no Sitio Agência Carta Maior

Barack Obama é o quarto presidente estadunidense a ganhar o Prêmio Nobel da Paz, unindo-se a outros dentro de uma longa tradição de pacificação que desde sempre serviu aos interesses dos EUA. Os quatro presidentes deixaram sua marca em nossa “pequena região” (“nosso quintal”), que “nunca incomodou ninguém”, como caracterizou o secretário de Guerra, Henry L. Stimson, em 1945. Dada a postura do governo de Obama diante das eleições em Honduras, em novembro último, vale a pena examinar esse histórico.

Theodore Roosevelt
Em seu segundo mandato como presidente, Theodore Roosevelt disse que a expansão de povos de sangue branco ou europeu durante os quatro últimos séculos viu-se ameaçada por benefícios permanentes aos povos que já existiam nas terras onde ocorreu essa expansão (apesar do que possam pensar os africanos nativos, americanos, filipinos e outros supostos beneficiados).

Portanto, era inevitável e, em grande medida, desejável para a humanidade em geral que o povo estadunidense terminasse por ser maioria sobre os mexicanos ao conquistar a metade do México, além do que estava fora de qualquer debate esperar que os (texanos) se submetessem à supremacia de uma raça inferior. Utilizar a diplomacia dos navios de artilharia para roubar o Panamá da Colômbia e construir um canal também foi um presente para a humanidade.

Woodrow Wilson
Woodrow Wilson é o mais honrado dos presidentes premiados com o Nobel e, possivelmente, o pior para a América Latina. Sua invasão do Haiti, em 1915, matou milhares de pessoas, praticamente reinstaurou a escravidão e deixou grande parte do país em ruínas.

Para demonstrar seu amor à democracia, Wilson ordenou a seus mariners que desintegrassem o Parlamento haitiano a ponta de pistola em represália pela não aprovação de uma legislação progressista que permitiria às corporações estadunidenses comprar o país caribenho. O problema foi resolvido quando os haitianos adotaram uma Constituição ditada pelos Estados Unidos e redigida sob as armas dos mariners. Tratava-se de um esforço que resultaria benéfico para o Haiti, assegurou o Departamento de Estado a seus cativos.

Wilson também invadiu a República Dominicana para garantir seu bem-estar. Esta nação e o Haiti ficaram sob o mando de violentos guardas civis. Décadas de tortura, violência e miséria em ambos países foram o legado do idealismo wilsoniano, que se converteu em um princípio da política externa dos EUA.

Jimmy Carter
Para o presidente Jimmy Carter, os direitos humanos eram a alma de nossa política externa. Robert Pastor, assessor de segurança nacional para temas da América Latina, explicou que havia importantes distinções entre direitos e política: lamentavelmente a administração teve que respaldar o regime do ditador nicaragüense Anastásio Somoza, e quando isso se tornou impossível, manteve-se no país uma Guarda Nacional treinada nos EUA, mesmo depois de terem ocorrido massacres contra a população com uma brutalidade que as nações reservam para seus inimigos, segundo assinalou o mesmo funcionário, e onde morreram cerca de 40 mil pessoas.

Para Pastor, a razão era elementar: os EUA não queriam controlar a Nicarágua nem nenhum outro país da região, mas tampouco queria que os acontecimentos saíssem do seu controle. Queria que os nicaragüenses atuassem de forma independente, exceto quando essa independência afetasse os interesses dos Estados Unidos.

Barack Obama
O presidente Barack Obama distanciou os EUA de quase toda América Latina e Europa ao aceitar o golpe militar que derrubou a democracia hondurenha em junho passado. A quartelada refletiu abismais e crescentes divisões políticas e socioeconômicas, segundo o New York Times. Para a reduzida classe social alta, o presidente hondurenho Manuel Zelaya converteu-se em uma ameaça para o que esta classe chama de democracia, que, na verdade, é o governo das forças empresariais e políticas mais fortes do país.

Selaya adotou medidas tão perigosas como o incremento do salário mínimo em um país onde 60% da população vive na pobreza. Tinha que ir embora. Praticamente sozinho, os EUA reconheceram as eleições de novembro (nas quais saiu vitorioso Pepe Lobo), realizadas sob um governo militar e que foram uma “grande celebração da democracia”, segundo o embaixador de Obama em Honduras, Hugo Llorens. O apoio ao processo eleitoral garantiu para os EUA o uso da base aérea de Palmerola, em território hondurenho, cujo valor para o exército estadunidense aumenta na medida em que está sendo expulso da maior parte da América Latina.

Depois das eleições, Lewis Anselem, representante de Obama na Organização de Estados Americanos (OEA), aconselhou aos atrasados latinoamericanos que aceitassem o golpe militar e seguissem os EUA no mundo real e não no mundo do realismo mágico.

Obama abriu a brecha ao apoiar um golpe militar. O governo estadunidense financia o Instituto Internacional Republicano (IRI, na sigla em inglês) e o Instituto Nacional Democrático (NDI) que, supostamente, promovem a democracia. O IRI apóia regularmente golpes militares para derrubar governos eleitos, como ocorreu na Veenzuela, em 2002, e no Haiti, em 2004. O NDI tem se contido. Em Honduras, pela primeira vez, esse instituto concordou em observar as eleições realizadas sob um governo militar de facto, ao contrário da OEA e da ONU, que seguiram guiando-se pelo mundo do realismo mágico.

Devido à estreita relação entre o Pentágono e o exército de Honduras e à enorme influência econômica estadunidense no país centroamericano, teria sido muito simples para Obama unir-se aos esforços latinoamericanos e europeus para defender a democracia em Honduras. Mas Barack Obama optou pela política tradicional.

Em sua história das relações hemisféricas, o acadêmico britânico Gordon Connell-Smith escreve: “Enquanto fala, da boca para fora, em defesa de uma democracia representativa para a América Latina, os Estados Unidos têm importantes interesses que vão justamente na direção contrária e que exigem um modelo de democracia meramente formal, especialmente com eleições que, com muita freqüência, resultam numa farsa”.

Uma democracia funcional pode responder às preocupações do povo, enquanto os EUA estão mais preocupados em construir as condições mais favoráveis para seus investimentos privados no exterior? Requer-se uma grande dose do que às vezes se chama de ignorância intencional para não ver esses fatos. Uma cegueira assim deve ser zelosamente guardada se é que se deseja que a violência de Estado siga seu curso e cumpra sua função. Sempre em favor da humanidade, é claro, como nos lembrou Obama mais uma vez ao receber o Prêmio Nobel.

Tradução: Katarina Peixoto

BRASIL E LULA DÃO O TOM EM COPENHAGUE

O Brasil não veio barganhar. Estamos disposto a dar um passo a mais:Lula é aplaudido 4 vezes em discurso de 15 min

“O Brasil não veio barganhar. As nossas metas não precisam de dinheiro externo. Nós iremos fazer com os nossos recursos, mas estamos dispostos a dar um passo a mais se a gente conseguir resolver o problema que vai atender, primeiro, a manutenção do desenvolvimento dos países em desenvolvimento. Nós passamos um século sem crescer, enquanto outros cresciam muito. Agora que nós começamos a crescer, não é justo que voltemos a fazer sacrifício”, disse Lula.

Nem Obama e nem Marina. Lula é o cara e Lula surpreende e Obama decepciona na reta final da COP-15

Imprensa mundial avalia atuação dos líderes no último dia de conferência da ONU sobre as mudanças climáticas

Dos principais líderes mundiais que discursaram até o momento em Copenhague, o Presidente Lula, foi o único a apresentar  novidade na complicada busca por um novo acordo global sobre o clima. Ele manifestou nesta sexta-feira, 18, a disposição brasileira de, em caso de acordo, destinar dinheiro para ajudar países mais pobres a combaterem os efeitos das mudanças climáticas.

Lula já havia discursado ontem. Uma nova fala de Lula não estava prevista para hoje, mas ele foi chamado de última hora e segundo a imprensa surpreendeu a todos ao manifestar a disposição de, em caso de acordo, alocar dinheiro do Brasil em um fundo internacional para ajudar países pobres a combater os efeitos das mudanças climáticas. O discurso de Lula, a partir deste ponto, foi aplaudido diversas vezes.

O Presidente disse que, aquela seria a primeira vez em que ele falaria sobre o plano de ajuda. “Vou dizer, de público, uma coisa que eu não disse ainda no meu país, não disse à minha bancada e não disse ao meu Congresso: se for necessário fazer um sacrifício a mais, o Brasil está disposto a colocar dinheiro também para ajudar os outros países”, disse Lula.

O Presidente Lula disse, em discurso no último dia da Conferência sobre o Clima em Copenhague (COP-15), que o Brasil está disposto a contribuir para o fundo de apoio a países pobres destinado a auxiliá-los a reduzir os efeitos do aquecimento global e controlar suas emissões
“Estamos dispostos a ajudar no financiamento, se nós nos colocarmos de acordo em uma proposta final aqui. Agora, o que não estamos de acordo é que as pessoas mais importantes do planeta assinem um documento só para dizer que assinamos”, disse. Lula afirmou que estava “muito decepcionado” com o ritmo de negociações.
Já o presidente norte-americano Barack Obama cobrou no seu discurso mais ação dos países em desenvolvimento. “Os países em desenvolvimento não querem se comprometer tanto no acordo, o que não compreendo. Há países que acham que acham que os países ricos devem assumir a maior parte da responsabilidade. Eu acho que todos devem se comprometer e agir de uma forma unida para enfrentar esta ameaça real”, disse.
Barganha
Em um pronunciamento duro, Lula criticou a falta de entendimento entre os diversos chefes de governo que se reuniram até a madrugada desta sexta-feira e enviou um recado aos países ricos, que nas palavras do presidente foram à conferência para “barganhar”.
Lula justificou a decisão de contribuir para o fundo afirmando que, para o mundo desenvolvido, conseguir que todos os seus cidadãos “tomem café da manhã, almoço e janta” era uma coisa do passado. Mas que para muitos países da África, América Latina e Ásia “isso ainda é uma coisa do futuro”, arrancando palmas da plateia.

Ele destacou que o dinheiro dos países ricos para auxiliar os pobres a enfrentar o aquecimento global não deve ser encarado como uma esmola, mas um “pagamento pela emissão de gás estufa feita durente dois séculos por quem teve o privilégio de se industrializar primeiro”.Até o site do Greenpeace, elogia Lula…

OS MUROS DO MUNDO

A grande mídia anuncia os 20 anos da queda do Muro de Berlim. De quebra dizem que o muro foi erguido pelo comunismo que imperava na Alemanha Oriental. Sequer mencionam os acordos pós guerra entre os países imperialistas vitoriosos e a então União Soviética. A grande mídia continua reproduzindo o discurso maniqueísta do “eixo do mal” e “eixo do bem”. Mas se o muro de Berlim foi posto abaixo, por que persistem muros como a da Cisjordânia, construído por Israel, enclave imperialista nas terras palestinas? Famílias palestinas estão separadas em sua própria terra. Nos últimos dias, ao tentar derrubar parte do muro, Jovens palestinos foram metralhados e reprimidos pelo exército israelense. O império, embora com problemas econômicos tenta manter todos os muros que separam povos. É assim, com os povos divididos por guerras, que o império se mantém e explora a humanidade. E o império se esmera em erguer muros de várias formas, materiais e matizes. Ou não é um muro para dividir a América que o império esta assentando em terras Colombianas? Ou não seria a continuidade destes muros que orienta a política americana para Honduras, onde esta se dispõe a manter o golpista Micheletti no poder e reconhecer eleições que já virão fraudadas na origem? Felizmente o Brasil e nosso presidente Lula não estão dispostos a tolerar que novos muros sejam erguidos. Só um mundo onde a pluralidade e diferença possam se expressar sem serem agredidas, é que será um mundo de desenvolvimento e distribuição justa de riquezas. Há 20 anos, quando caiu o muro de Berlim e a ilusória chama da liberdade capitalista iluminou as esperanças dos orientais, se instalou também uma nova forma de divisão da Classe Trabalhadora Alemã. Os antes mal pagos trabalhadores da Alemanha oriental passaram a ser contratados nos empregos que antes eram dos trabalhadores ocidentais, com salários menores. As grandes empresas capitalistas ocidentais compraram por ninharias as terras e propriedades antes estatais. E o poder público, sustentado pelo tributo de todos passou a financiar os programas sociais para o que antes era o lado oriental. O muro de Berlim caiu, simbolizando o fim de uma era em que o mundo era dividido apenas pelo interesse de duas potências geopolíticas  mas não alterou as relações de trabalho nem na Alemanha e nem em nenhum outro lugar do mundo. Alguns poucos continuam acumulando riqueza através do trabalho de muitos que ganham apenas alguns parcos benefícios além das necessidades básicas fundamentais. Pobres ainda continuam sendo fuzilados ou presos ao tentarem atravessar o muro erguido pelo império no México e jovens palestinos ainda enfrentam com pedras os militares israelis que “defendem” o muro da vergonha que divide a palestina e mantém a cunha imperialista na palestina. Neste contexto, o Brasil e o Presidente Lula são fundamentais para impedir que a águia imperialista do norte volte a afiar suas garras desgastadas pela débâcle do neo liberalismo no mundo.

O QUE O PIG NÃO DIZ SOBRE HONDURAS

 

A matéria é do Jornal El País da Espanha. É interessante ver que para os grandes jornais europeus, Micheletti é um governo Golpísta. Já para a Mídia (PIG) tupiniquim ele continua sendo tratado como interino, etc…

El presidente golpista de Honduras maniobra para evitar que el depuesto mandatario dirija el Gobierno de unidad nacional.- Zelaya da por fracasado el acuerdo

PABLO ORDAZ | Tegucigalpa 06/11/2009

Golpe tras golpe, el golpista sigue ganando. El golpe a la razón que Roberto Micheletti propinó anoche (madrugada del viernes en España) fue anunciar que sus ministros habían dimitido en pleno para dar paso a un Gobierno de unidad nacional… presidido por él mismo. A efectos prácticos, esto quiere decir que el presidente legítimo, Manuel Zelaya, seguirá encerrado y desesperado en la Embajada de Brasil y que Micheletti, que llegó al poder el pasado 28 de junio gracias al golpe militar, seguirá manejando los hilos de este culebrón surrealista. Zelaya respondió dando por muertas las negociaciones y asegurando que no reconocerá el resultado de lae

     

       

      Honduras

    La historia es como sigue. Según uno de los puntos del acuerdo alcanzado la pasada semana por los negociadores de Zelaya y Micheletti, el jueves día 5 tendría que estar conformado un Gobierno de unidad y reconciliación. El acuerdo, que todo el mundo celebró como el fin de la crisis pero que encerraba innumerables lagunas, no decía quién tenía que presidir ese Gobierno de unidad. Los partidarios del presidente depuesto, que saben con quién se la están jugando, se apresuraron a advertir: “No participaremos en un Gobierno de unidad que no sea presidido por Zelaya”. Así que Micheletti se frotó las manos.

    El miércoles recibió en la Casa Presidencial a los dos altos dignatarios internacionales cuya misión era verificar el cumplimiento del acuerdo, el ex presidente chileno Ricardo Lagos y la secretaria de Trabajo del gobierno de Obama, Hilda Solís. Les garantizó que estaba dispuesto a renunciar a su cargo si con ello facilitaba el camino hacia la paz. Lo lleva diciendo desde hace meses, pero Lagos se lo quiso creer, ofreció una rueda de prensa en la que halagó la actitud “del señor Micheletti” y se marchó de Honduras a toda prisa, apenas 24 horas después de haber llegado. Con el campo libre, Micheletti volvió a hacer de las suyas.

    Según él mismo contó la noche del jueves en un comunicado, a principios de semana había solicitado “a los principales partidos políticos y a sus candidatos a la presidencia, además de al señor Manuel Zelaya, una lista de diez personas que podrían integrar el nuevo Gobierno de unidad y reconciliación”. La nota dice que recibió una lista de nombres y que los partidos dejaron a su libre albedrío la confección del nuevo Gobierno, pero no dice que Zelaya -al que jamás llama presidente- no se prestó a la farsa. Pero Micheletti siguió con ella. Tal como admite en su comunicado, el jueves por la tarde llamó a sus ministros a la Casa Presidencia y les pidió que dimitieran.

    Lo mejor es el último párrafo: “En la reunión del Consejo de Ministros, todos depusieron sus cargos, a fin de apoyar el cumplimiento del acuerdo Tegucigalpa-San José, que según su cronología este día [jueves 5 de noviembre] debe conformarse un nuevo gobierno a la cabeza del presidente Micheletti”. A tenor de la sintaxis, queda claro que los golpistas tampoco tienen quién les escriba, pero lo curioso no es eso. Sino que unos minutos después de que los funcionarios de la Casa Presidencial distribuyeran el comunicado entre los periodistas, llegó otro, igualito, salvo en la última línea, que ya no hablaba ni de cabezas ni de Micheletti. ¿Se habría arrepentido? Nada que ver. Unos minutos después, su ministro de la Presidencia, Rafael Pineda Ponce, inició su etapa de “ex ministro” haciendo las siguientes declaraciones: “Siendo Micheletti el presidente constitucional de la República, le corresponde liderar el nuevo Gabinete”.

    Al tiempo que esto sucedía, dos lujosos vehículos todoterreno salieron de la Casa Presidencial y se dirigieron a toda prisa hasta el vecino hotel Intercontinental, cuyo aparcamiento había sido tomado por numerosos soldados con sus fusiles en bandolera. Se trataba de la escolta de la esposa de Micheletti, que llegaba tarde a un desfile de moda.

    Honduras: gol do Brasil

    Do Sitio da Agência Carta Maior

    Honduras: gol do Brasil

    O Brasil sai com um trunfo e um triunfo na mão, contra todos os fantasmas que se ergueram no caminho, alegando que o Itamaraty estava deixando sua tradicional posição “equilibrada” para se envolver numa disputa que não era sua, como se democracias e ditaduras nas vizinhanças não nos dissessem respeito.

    Flávio Aguiar

    Foi o Secretário (equivalente a Ministro no Brasil) Thomas Shannon Jr. sair do banco de reservas e entrar em campo para Micheletti, o presidente golpista em Honduras, afinar e aceitar alguma forma de acordo. Pudera: além de levar para a área de Micheletti o risco dos EUA não reconhecerem a eleição de novembro sem um acordo com Zelaya, Shannon levava também por debaixo do pano a ameaça de que isso redundasse na retirada dos milhões de dólares da ajuda norte-americana ao país, cujo governo ficaria então, literalmente, pendurado no pincel e sem escada para descer, ameaçando esborrachar-se.

    Mas não nos iludamos. Neste jogo perigoso o gol não foi norte-americano. O gol foi do Brasil, na verdadeira folha seca que foi, em curva pelo lado da barreira, como fazia Waldir Pereira, o imortal Didi, o acolhimento de Zelaya na nossa embaixada em Tegucigalpa. Os norte-americanos escaparam isso sim de marcar um gol contra, ameaçados que estavam de uma conivência velada com os golpistas por omissão, o que arruinaria de vez a política do presidente Barack Obama para a América Latina, além de mergulha-lo no descrédito.

    Esse descrédito não seria apenas externo. Seria interno também. A partir de um fracasso de Obama na questão, os republicanos e seus lobistas mais à direita fariam gato e sapato com tudo o que o novo governo tentasse fazer, em qualquer frente, inclusive na área da saúde.
    Aparentemente foi mais complicado negociar internamente no próprio governo norte-americano do que soltar a pelota na área de Micheletti e mandar escrever, senão o pau ia comer na pequena área.

    Por seu lado, o Brasil sai com um trunfo e um triunfo na mão, contra todos os fantasmas que se ergueram no caminho, alegando que o Itamaraty estava deixando sua tradicional posição “equilibrada” para se envolver numa disputa que não era sua, como se democracias e ditaduras nas vizinhanças não nos dissessem respeito. Junto com a aprovação da entrada da Venezuela na Comissão de Relações Exteriores do Senado, esse acordo em Tegucigalpa, possibilitando que Zelaya deixe a embaixada para o Palácio Presidencial, ou pelo menos encaminhando a questão nesse sentido, é uma grande vitória para o governo e sua política interna e externa. “O Brasil estava certo”, é o que se pode ler nas entrelinhas de qualquer noticiário. Foi a intervenção brasileira, acolhendo Zelaya, que abriu a oportunidade e ao mesmo tempo forçou os Estados Unidos a agirem.

    Se os golpistas, apesar das repetidas juras de Micheletti em sentido contrário, atentassem contra a embaixada, os Estados Unidos e sua omissão seriam co-responsáveis pelo que viesse a ocorrer. E ficou mais uma vez comprovado que o Brasil tornou-se um jogador indispensável dentro dessas quatro linhas, que é a complicada quadratura do círculo da política regional e mundial.

     

    Flávio Aguiar é correspondente internacional da Carta Maior.

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    Luiz Müller

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